LA HARINA DE INSECTOS COMO SUSTITUTO DE LA HARINA DE PESCADO NO TERMINA DE DESPEGAR
La semana pasada se conoció un nuevo caso de quiebra de una empresa dedicada a la cría de insectos y a la producción de harina de insectos. Ya serían alrededor de diez las compañías que han cesado sus operaciones después de años de esfuerzos, y las razones son diversas.
La idea parecía —y sigue pareciendo— atractiva: economía integral o circular, una nueva fuente de proteínas, una nueva fuente de aceite y el desarrollo de ingredientes sustitutos o complementarios frente a una oferta limitada de productos marinos. Aunque estos factores han sido promovidos activamente y el sector ha logrado atraer importantes inversiones y apoyo financiero, la realidad es que los costos siguen siendo elevados. Además, desde nuestro punto de vista, el principal problema es que la calidad todavía está lejos de la que ofrece la harina de pescado y, en el caso de las grasas o aceites, los resultados son aún menos satisfactorios.
Las empresas dedicadas a la producción de insectos sostienen que su industria atraviesa una etapa similar a la que experimentó inicialmente la energía solar, que también enfrentó años difíciles durante su desarrollo. Sin embargo, esta comparación quizá no sea del todo aplicable, ya que finalmente estamos hablando de ingredientes para alimentación animal destinados a producir alimentos para consumo humano, lo que puede generar ciertas resistencias.
Otro factor importante podría ser la materia prima utilizada: gran parte de estos proyectos ha apostado por la mosca soldado negra (black soldier fly), cuyos resultados, en términos de calidad nutricional, todavía no son realmente comparables con el elevado valor nutricional de la harina de pescado.
Todo indica que esta actividad requerirá una selección más cuidadosa de las especies de insectos utilizadas y una reducción significativa de los costos. De conseguirlo, podría contribuir a reducir la escasez de harinas proteicas destinadas a la alimentación acuícola y, al mismo tiempo, favorecer un mejor aprovechamiento de los residuos orgánicos.